Pinceladas biográficas

En Buenos Aires, Argentina, una docena de años después de la primer mitad de la última centuria del pasado milenio, según cuentan la leyenda y sus ancestros, nació de parto difícil en el frío agosto, lo cual reafirma su condición de argentino de pura cepa. Pese a todo, exhibía una sonrisa mucho más inocente, con un mundo por delante que tantos se empeñaron en arruinar. En los 70 le explotó el cerebro, y desde entonces cree en la libertad, en el amor y en la honestidad. En aquel tiempo supo de Dalí, Cortázar, Floyd, Serrat, y conoció a Boca. En los 80 le empezó a explotar el cuerpo, conoció el sexo (opuesto) pero, esa es otra historia. Amante del jazz-rock y su fusión con ritmos y músicas étnicas, nunca sentó ni sentará cabeza... Vive de, por y para actuar, continúa aferrado a la solidaridad y convencido de que aún se puede cambiar la historia. Lo aburren las líneas rectas, aunque resulten más seguras. Fue así que por esas curvas y contracurvas en el camino de la vida, sinuos...